La verdad absoluta

Dedicó su vida a combatir a quienes pensaban diferente.

Quemó libros, rompió amistades y expulsó de su casa a su propio hijo.

Estaba convencido de que defendía la verdad.

Un día, alguien le preguntó:

—¿Y si estuvieras equivocado?

Sonrió con desprecio.

—Eso es imposible.

Murió sin haber dudado jamás.

Y esa fue su mayor equivocación.