El último alumno

El viejo maestro entró en el aula vacía y escribió una palabra en la pizarra:

Mañana.

Después se sentó frente a los pupitres desiertos, como si aún pudiera escuchar respiraciones, dudas y lápices cayendo al suelo.

Cuando apagó la luz, vio a un niño en la última fila.

Era él mismo, esperando todavía que alguien le enseñara a vivir.