El lugar donde empieza lo real
Cerró los ojos para escapar del mundo y, al hacerlo, lo creó.
Donde antes había ruido, levantó silencio; donde faltaba sentido, inventó conexiones.
La imaginación no le ofreció refugio, sino herramientas: le enseñó que la realidad no se huye, se reescribe.
Cuando abrió los ojos, nada había cambiado.
Excepto él.